domingo, 17 de mayo de 2009

Epílogo

Gracias a todos por seguirme, y ahora permitirme hacer un par de reflexiones a raiz de las experiencias vividas.   

El material que he llevado.   

Di gracias a Dios, a Mahoma y a Buda, cada día que estuve allí, por la decisión que tomé de comprarme una bici doble. En mi caso, fué una rockrider-9-1. Por una parte, contar con una bici de doble suspensión, me permitió que mis posaderas no sufrieran tanto los rigores del camino. Por otra parte, los frenos de disco hidráulicos, fueron una bendición a la hora de afrontar las bajadas trialeras y con piedras sueltas que nos encontrábamos en muchas ocasiones.   Las alforjas, que ya comenté anteriormente, de p...... madre. Al tercer día de estar allí ya tenía todo bien organizado, fáciles de montar y salvo algún pequeño retoque que les daba de tanto en tanto, no me han dado ningún problema.   El decatlon es bueno en el material ciclista, la chaqueta que llevaba, +-50 € hizo que no pasara ni frio, ni un calor extremo, evidentemente, las etapas soleadas no la llevaba, pero viendo a mis compañeros, que no hacían mas que cambiarse prendas a cada momento, vi la gran utilidad que me estaba proporcionando. Dos culottes, uno largo y otro corto y vas sobrado. Gafas y casco de cajón, al igual que guantes de verano y de invierno Lo que me ha ido de maravilla es una “braga” que me llevé. Me ha protegido perfectamente de la lluvia y del frio, sin abultar practicamente nada. Algo de ropa interior, cuatro herramientas, que afortunadamente no he necesitado, saco de dormir y toalla, y algo de lectura. Aquí se acaba practicamente mi equipaje. También me lleve funda de cama y de almohada. La verdad, es algo que aunque eso si que abulta, se agradece en según que albergues. 

  Segunda y última reflexión. Ahora mismo, mientras leeís esto, hay miles de personas, sin exagerar haciendo el camino. Cada dia parten de Roscenvalles aproximadamente 100/150 personas.(seguramente me quedo corto)Teniendo en cuenta que son unos treinta días de camino, echar cuentas. A estos se les unen todos aquellos que empiezan en otros puntos del camino. Bien, después de mi experiencia, y ojo, es lo que he vivido, puedo afirmar que el 95% de los que salen de Roscenvalles, son extranjeros, venidos de cualquier lugar del mundo. He conocido Hungaros, australianos, japoneses, americanos, franceses, irlandeses, holandeses, brasileños, italianos, polacos, y alguno que me dejaré. Pero, y repito que esta es mi experiencia, españoles desde Roscenvalles y que me encontré a lo largo del camino a pie, se pueden contar con los dedos de las dos manos hasta llegar a Portomarin. La Compostela te la dan por 100Km a pie, y allí si que estábamos bien representados. En grupos de amigos o famliares, dando la nota en el comedor comunitario, hasta que apagaban las luces, para entrar en los dormitorios sin tener nada preparado. Hablando alto, como si al día siguiente se fueran de excursión a Can Coll. En Portomarín, tuve vergüenza de mis compatriotas. Esta tarde, he visto, por casualidad un reportaje de Nacional Geografic, en el que un político afirmaba que de Portomatin, partían cada año 300.000 peregrinos a Santiago. La cifra puede que este hinchada, pero esto da imagen de que la gente busca lo facil e inmediato, antes de lo que creo es el espíritu del camino. Lo que si me he encontrado es gente del país como yo, haciendo esto en bici. Como dato, comentar que cuando dejé la bici para que me la trajeran los de Hall Courier, me comentaron que la mayoría de bicis que transportaban eran de Catalunya y Valencia.   He conocido a gente que llevaba cuatro años haciendo el camino. No hay prisa por acabarlo. El Camino debe de ser disfrutado.  

 Y hasta aquí mi Camino y este blog. No descarto en un futuro volver a realizar el mismo, por lo que aprovecharé las experiencias de este para, intentar corregir errores que ,desde luego he cometido. Muchas gracias por vuestra paciencia, y como he dicho en cientos de ocasiones al cruzarme con peregrinos, “buen camino a todos”      

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